Thursday, October 30, 2008

El señor

El señor vino una tarde. Andaba buscando unas joyas que había visto una vez en un sueño. El joyero lo miró desconcertado. Nunca había oído algo semejante. Pero los joyeros son mercaderes y no deseaba perder a un posible cliente. El señor describió las joyas con esmero. Habló de oro y de diamantes, de piedras preciosas, de brillos que el joyero supo entender. Los joyeros son gente que entienden muy bien ciertas cosas. El señor decía que estaría dispuesto a pagar en efectivo sin importarle la cantidad. El joyero, que estaba agotado después de un largo día de trabajo, le explicó que la encomienda tomaría días, pues había otros pedidos anteriores. El señor, insistente, contestó que el sólo deseaba las joyas, que ni el tiempo ni el dinero le preocupaban mucho. El joyero demoró tres semanas en completar el trabajo. Cuando las joyas estaban listas, llamó al señor. Nadie contestó. El joyero dejó un mensaje. “Sus joyas están listas.” Al día siguiente, la policía vino a la joyería y le dijo al joyero que tenían una orden de registro. El joyero, hombre amante del dinero pero respetuoso de la ley, no puso objeción alguna. Al encontrar las joyas que el joyero había hecho para el señor, la policía le informó que estaba bajo arresto. El joyero, desconcertado, preguntó cuál era el motivo. La policía le explicó que las joyas habían pertenecido a un señor muy acaudalado que había muerto en circunstancias muy sospechosas hacía un año.

1 comment:

JOHANNA said...

MMMM y el final? no me diga que ahi acaba...?????

y cual podria ser la moraleja de todo esto??


mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm